24 octubre 2007

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Una línea del horizonte
proclamando la verticalidad
como utopía.


Millones de edificios
que marcan señales luminosas
encendidas y apagadas de manera involuntaria.


Un código morse equivocando
el sonido ahogado de los ciegos.


Una ciudad que pertenece
a la sensación errada
de pertenencia.


Y en ella los peces de los océanos varados,
cambiando de nombre cada atasco
en un intento torpe
por superar el registro nacional
de identidades.





- Si volvieses en barco... ya estarías regresando para España.
- ¿Acaso crees que aún no me he marchado?

18 octubre 2007

Sobre Almodóvar, Fórmula 1 y héroes localistas (España me jode II)



Como en "el Emigrante" de Juanito Valderrama, como en "Suspiros de España" de Estrellita Castro, como en "Adiós mi España querida" de Antonio Molina, decidimos hacer patria. Cerca de la Paulista en un pequeño café, un grupo de cabaret recopilaba las canciones de las películas de Almodóvar y hacía un show para propios y extraños. Allí estábamos nosotros, última mesa, cerveza en mano repasando parte de la historia de nuestras vidas: "Resistiré", "La bien pagá", "Se nos rompió el amor", "Piensa en mí" y una impagable interpretación de "Gran Ganga". Pensaba mientras cantaban, lo extraño de consumir "cultura" española en un continente-país con tantos recursos sin aprovechar sus escuelas de samba los domingos por la tarde, las versiones de Chico Buarque que hace Mónica Salmaso, el chorinho o el forró del nordeste, sintiendo irremediablemente que estaba desperdiciando algo de mis noches paulistanas. Sin embargo, una extraña sensación de hogar se acogió a mí de manera irreversible, sabiéndome parte de algo indefinido y que se empeña en esconderse detrás del océano (y de Portugal).


Sabiéndome patrio, cual vídeo institucional del Rey (y por extensión de su copia-monigote el día de la Hispanidad: Mariano Rajoy) caminé por las calles, reconociendo, visualizando mi país. Poco duró mi orgullo instantáneo. Una legión de banderas de Asturias borraron de una hostia mi nostalgia. Llegados de todas las partes de la piel de toro, cientos de aficionados de la Fórmula 1 se hacinan en los hoteles del centro para animar ese otro símbolo del orgullo patrio (junto al himno, la bandera, Mariano Rajoy y Jaime de Marichalar) llamado Fernando Alonso. Escucho con estupor declaraciones en la radio de estos españolitos, envueltos en banderas con el toro de osborne tatuado, desgranando todo tipo de tópicos manidos respecto a esta ciudad, este país y por extensión sobre su/mi país.


Toda la fuerza expresiva del concierto, el sonido travestido de Luz Casal en cualquier minuto perdido de un film de Almodóvar... se me atragantó de golpe.


Mañana domingo, comida en casa de una amiga, reunión de brasileños para ver la carrera y animar, junto a mí, el triunfo del excelso embajador español por estos lares.


A mí.... sinceramente: ME DA POR CULO QUIEN GANE.... (he dicho)



Foto: Pongo una foto de nuestra siesta en Ipanema... que eso si que mereció la pena

16 octubre 2007

...ME JODE ESPAÑA...


ME JODE ESPAÑA. Con mayúsculas, sin matices ni influencias de "exiliado" voluntario y acomodado a millones de kilómetros del terruño. Me jode porque sí... sin más....


Me di cuenta ayer. En una de las conversaciones repetidas hasta la saciedad en este país, justo cuando un lugareño me preguntó de nuevo ¿por qué escogiste Brasil pudiendo irte a cualquier otra parte del mundo?. Mi respuesta fue otra pregunta: ¿por qué todos me preguntais lo mismo?¿por qué no elegir un país que a la vez es un continente, repleto de matices y proyecciones (más imaginadas que reales, todo hay que decirlo)? ¿Por qué dudar tanto?.


Fue ahí cuando me di cuenta que yo jamás pregunté a un extranjero en España, por qué había escogido mi país para vivir. Siempre he dado por supuesto que alguien pudiese estar interesado en nosotros, en lo de allí, retomando los tópicos y mirándome de nuevo, sin bajar la cabeza la ombligo. Fue en ese momento cuando me di cuenta de lo que me jode España.


Acomodado en mi provincianismo patriótico la duda sobre España siempre se distrajo, reflexionando en torno a los debates manidos de siempre, repetidos de manera circular y que no pasan de la frontera de Fuentes de Oñoro, que se limitan a los símbolos, a las putas banderas y los escudos. Pero no sólo eso. Me doy cuenta, cada día que pasa en esta ciudad que soy un españolito de los de copla y fandango, de los de paella y farinato con huevos los días de carnaval. Y no lo siento como algo perjudicial, aunque por otra parte no me conduzca a ningún sitio. O sí. Tal vez a las calles de Ciudad Rodrigo, a las migas de abuela Sofía y a los amigos del Campo del Trigo. Tal vez a los años de Salamanca, a las esperas delante de los cafés antes de la biblioteca, a las edades de Europa mezcladas en una Lisboa que amanecía y a un Madriz convertido en costumbre y por deseo, cada vez más por deseo que por realidad, en futuro.


Y eso es todo. Al final todo me lleva a lo mismo. Al amor soberbio condensado en una identidad que se descubre con el paso del tiempo y que precisa de océanos para hacerse visible. Me jode España porque no me permite hacerme español.


No sé porque hablo de todo esto, quizá solo porque me apetecía poner la foto de Lauren, el tío de Miguelito, Natalia y Carmen cantando saetas a la Virgen Dolorosa en la Puerta del Sol de Miróbriga, desde el balcón de Auri, la amiga de Manoli, la viudad de Tito "el de la luz" y a su vez madre de Maripaz, amiga de mi hermana Marisa. Una foto que hice con Cristinita una Semana Santa de hace unos años, cuando ella intentaba descifrar el amor en un idioma extranjero y yo comenzaba mi tesis.


No sé porque hablo de todo esto. Al fin y al cabo me jode España...

14 octubre 2007

Rumbo a Río


Y percibí que existía una enredadera que se agarraba con tanta fuerza a las paredes que pasaba desapercibida, que este país abusa del aire acondicionado, que en Sao Paulo no hay tantos árboles como pensaba, que mi portugués se vuelve incomprensible en el nordeste y que la oscilación térmica de esta ciudad puede superar los 10º en un día. Que hay terrazas de moda en Salvador de Bahía, que las favelas en Río de Janeiro nunca bajan de las montañas y que Ipanema es un lugar perfecto para dormir acurrucados, mecidos por el sonido del océano en esta parte del mundo, de los vendedores de refrigerantes y los europeos, ávidos de experimentar el paisaje humano de este país.


Hoy ha llovido en Sao Paulo después de demasiadas semanas sin hacerlo. Por fin puedo ver con nitidez el color de los rascacielos que se ven desde mi cuarto y que antes silenciaba la contaminación, con las ventanas abiertas de par en par por la noche y la sensación de que el tiempo se me acaba en esta ciudad, al mismo tiempo que crecen los amigos, los lugares para salir de fiesta, los espacios en los que escapar simbólicamente de este caos convertido en ciudad "habitable" con demasiada rapidez.


Y también percibí que quiero tener un Madriz con experiencia a mi regreso, pero esta vez refundado, limado de asperezas y desencuentros. Y que como en "Marisol, rumbo a Río", queremos volver, alojarnos en Botafogo, emborracharnos en Voluntarios da Patria, comer albóndigas con millones de acompañamientos en un bar perdido de Santa Teresa, para perseguir después los edificios de Niemeyer y saber que como en su arquitectura, el tiempo no se pierde, sino que moldea, se hace curva.


Foto: "Panorama desde mi casa"

29 septiembre 2007

Refundacionando


Parafraseando al despreciable Manuel Fraga allá por 1989 en el último congreso de Alianza Popular:


"todo esto necesita refundarse"









16 septiembre 2007

Aracajú



De congreso por Aracajú.

Perdido en la inmensidad del inmenso norte brasileño.

12 septiembre 2007

Hablemos del amor


Descender a la espera de que estés en casa

sin más constancia

que mi geografía como oficio.

Comprar comida sin haber bajado apenas

para llegar a casa

y encontrar dos platos servidos en la mesa,

para ver juntos los libros que compré

y posponer mi vuelta

hasta las seis y cuarto de mañana.




Y pongo una foto de él, porque alecciono a todo el personal paulistano con mi religión Raphaelista (Raphael es lo único que aglutina en España, más que la bandera o el himno (Magüel dixit...).


...Sigo dopado y doente...



Y lee el blog de Patricina para no perder la buena literatura...
www.contraportada.wordpress.com



Y mañana voy a poner el despertador a las 6:15 en tu honor...