Todas las ciudades por las que pasé, al menos en las que tenía que vivir tenían algo de huída. Por eso llegar, asentarse en un cuarto prestado, impacientarse por tener “amigos” nuevos, suponía un desembarco considerable de anedralina y por supuesto de salvación.
Ahora lo que me espera no es distancia sino regreso y se hacen extraños los “agradables” contoneos de mandíbula hablando sin parar sobre qué haces, qué te gusta de la ciudad y hasta cuándo piensas quedarte…
Aunque tu único deseo sea que la ciudad tenga una sóla cabeza para quitársela de un guillotinazo….
Foto: "Robar intimidades en Sao Paulo"
2 réplicas:
Qué nos gustó siempre un degüelle...
Me encanta la foto/ Nice pic!
abrazos y achuchones en general
jaja! nice pic!!! jajaja
nos encanta todo tú, Magnum!
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